Crisis de Pánico. Ansiedad y Agorafobia

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La AGORAFOBIA es el temor intenso e irracional a situaciones o entornos en los que es difícil escapar en caso que la ansiedad despierte o la persona padezca de forma aguda una crisis de pánico (ahogo, palpitaciones, aprensión, opresión en pecho, sudor, mareos, inestabilidad, sentimientos de irrealidad, miedos….). En este contexto, a nivel cognitivo el cerebro aprende a asociar situaciones en la que la persona muestra vulnerabilidad y puede desencadenar la crisis de ansiedad. El siguiente paso es la evitación conductual de situaciones de riesgo y la restricción de entornos (supermercados, cines, espacios abiertos, encuentros sociales, transportes públicos….). Cuando esto sucede la persona intenta luchar utilizando mecanismos de afrontamiento que proporcionan seguridad: ir acompañado, depender de tercera persona para enfrentarse a determinadas situaciones, evitar horas de confluencia, moverse en entornos muy conocidos, restringir salidas del domicilio… aunque si este trastorno mental y psicológico se perpetua deriva en un cuadro que incapacita a la persona y a su familia, llegando incluso a derivar a un enclaustramiento de meses y años de la persona en su domicilio abandonando cualquier responsabilidad.

Con frecuencia la AGORAFOBIA acompaña a las CRISIS DE PÁNICO, es más prevalente en mujeres a partir de la segunda década de vida. Suele aparecer un cortejo vegetativo abrupto, a veces por la noche y alcanza su punto máximo en 25 minutos provocando una sensación de muerte inminente que puede repetirse en las siguientes horas y días. Si este estado se cronifica pueden aparecer estados depresivos, bajo ánimo, falta de ilusión o intentar mitigar estos síntomas con abuso de alcohol u otras drogas (cocaína, cannabis, opiáceos) o medicamentos (abuso de tranquilizantes o benzodiazepinas).

El abordaje terapéutico efectivo y temprano es fundamental. Implica un adecuado diagnóstico inicial y un despistaje médico de causas orgánicas que puedan estar provocando los síntomas de ansiedad (alteración de tiroides, anemia, enfermedades infecciosas, déficit vitamínicos, feocromocitoma….). Una vez filiada la existencia de que la persona padece CRISIS DE PÁNICO y/o AGORAFOBIA es preciso un abordaje integral psiquiátrico y psicológico. No tratar de forma eficaz este trastorno supone perpetuar estos cuadros y mantener un estado agónico de gran sufrimiento personal y grave incapacitación. Por ello, en la consulta, de forma individual, es necesario valorar los siguientes aspectos:

  1. Realizar un despistaje médico efectivo y un diagnóstico precoz y temprano del trastorno mental para asesorar sobre el mejor y más rápido abordaje terapéutico que resuelva el cuadro.
  2. Valorar la prescripción de un tratamiento psicofarmacológico seguro, mínimo, eficaz y de forma temporal que elimine los síntomas más disruptivos e incapacitantes, y normalice los ritmos biológicos sueño-vigilia.
  3. Valorar la inclusión de psicoterapia reglada para reaprender mecanismos de afrontamiento efectivos que paulatinamente sirvan para normalizar la exposición a las situaciones fóbicas.