Ansiedad. Cuándo buscar ayuda

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La importancia de hacer un adecuado diagnóstico, realizar pruebas médicas y hacer un enfoque clínico y psicoterapéutico personalizado del trastorno de ansiedad y de la agorafobia

La Ansiedad es un mecanismo automático de defensa del organismo ante una situación de peligro, amenaza o incertidumbre, y que tiene como objetivo prepararnos para luchar o huir. Una ansiedad normalizada es necesaria para vivir. Demonizar la ansiedad com un estado que es necesario eliminar completamente es una premisa errónea. El tratamiento de la ansiedad en estos casos no es necesario, es más, sería contraproducente.

En ocasiones, las personas tienen repuntes de ansiedad contextualizados en situaciones de estrés inesperadas y sorpresas más o menos agradables. Estos casos suelen acompañarse de emociones negativas o positivas, de mayor o menor intensidad que acompaña a ese estallido de ansiedad. Tal y como aparece la esiedad, desaparece como una oleada. Es un mecanismo de homeostasis interna, por lo que la alarma generalizada inicialmente, de forma rápida vuelve al equilibrio una vez solventado el estado de alerta inicial.

Cuando una persona está sometida a una fuente de estrés por diferentes situaciones vivenciadas externas (estilo de vida, soledad, trabajo, relaciones de pareja, preocupación económica, interacción social…) puede ocurrir que aquelllos repuntes de ansiedad pasen a ser cada vez más frecuentes y más intensos. Cuando eso ocurre, el organismo mantiene un estado de alarma, una ansiedad crónica, alteración del sueño, estados de somatización (dolores erráticos, cefaleas crónicas, colon irritable, contracturas musculares…) y un ánimo que pasa de ser irritable (disforia o ánimo disfórico) junto con altibajos de ánimo hasta finalmente llegar a un estado de tristeza o verdaderos trastonos depresivos graves.

Identificar los síntomas y los signos más frecuentes del trastorno de ansiedad es esencial para detectar la ansiedad patológica, y aunque no aparecen en todas las personas por igual, los más destacables son los siguientes:

  • Psicológicos: sensación de inseguridad, sentimiento de amenaza, pensamiento obsesivo, desesperación, desánimo, falta de atención y concentración, labilidad emocional.
  • Físicos: falta de aire, suspiros, ahogos, opresión en el pecho, sudoración, taquicardia, bolo digestivo, pesadez en las digestiones, malestar generalizado, falta de energía, insomnio de conciliación, hormigueos en las extremidades.
  • Sociales: dificultad en la iniciativa de conversar, hablar atropelladamente, irritabilidad, tics nerviosos, aprensión, evitar contactos sociales.

Cuando esta secuencia de síntomas es vivida por la persona o detectada por los familiares o convivientes habituales, generalmente pasan meses o incluso años desde su inicio. Ésto es debido a los fenómenos de adaptación y re-equilibrio interno que todos los seres humanos poseemos en mayor o menor medida. Además se suma el hecho de que al ocurrir por primera vez, no existe una clara identificación de lo que en realidad está ocurriendo. Este progresivo deterioro provocado por la instauración de un trastorno de ansiedad crónico y persistente, genera un gran malestar e infelicidad, que asu vez se traduce en dificultaades para mantener un adecuado estado a nivel personal, familiar, laboral y de ocio.

Cuando los mecanismos internos fracasan, las personas pueden comenzar a realizar actos y comportamiento que pueden sorprender a los más allegados. Conductas tales como apartarse de las personas más queridas, coenzar a tomar tranquilizantes, hipnóticos, benzodiazepinas –para tranquilizarse o dormir mejor-, automedicarse, comer de forma compulsiva o en atracón, aumentar el consumo de cafeína, red-bull, alcohol, cannabis o cocaína, etc. Estos comportamientos son habituales cuando la ansiedad ya no es reversible por mecanismos voluntarios a la persona y requieren la intervención de un profesional en salud mental experto que identifique, diagnostique y proponga el tratamiento más completo y correcto.

El proceso de diagnóstico y el abordaje terapéutico requieren de forma habitual:

  • Evaluación médica y anamnesis psicopatológica.
  • Realización de pruebas médicas de despistaje mediante análisis de sangre (para detectar anemias, estados de hipo/hipertiroidismo, déficits vitamínicos) y otras pruebas complementarias en casos específicos.
  • Tratamiento psicofarmacológico en casos concretos y limitado en el tiempo.
  • Abordaje psicológico mediante psicoterápia reglada adaptada a las necesidades y al foco problema a tratar, con el objetivo de dotar de mecanismos de afrontamiento eficaces y adaptados al entorno y a la persona como preventivo de recaídas de la ansiedad.